Maldición eterna: Italia se perderá su tercer Mundial consecutivo tras caer con Bosnia

No disputar la Copa del Mundo de la FIFA empieza a ser costumbre para Italia. Este martes sumó otro doloroso capítulo a la maldición de no clasificar al magno evento del fútbol, tras caer con Bosnia y Herzegovina en una fatídica definición de penaltis, luego de que el empate a un gol prevaleciera tanto en el tiempo reglamentario como en la prórroga.

El infierno de Zenica, una pequeña ciudad balcánica de 120.000 habitantes, fue demasiado para una ‘Azzurra’ que se ilusionó temprano con el gol de Moise Kean. El artillero de la Fiorentina aprovechó un error de los locales ante la presión de Mateo Retegui, y de primera mandó el balón a la escuadra por sexto partido consecutivo con la ‘Nazionale’ tras recibir un buen pase de Nicolò Barella.

Corría apenas el primer cuarto de hora y los de Gennaro Gattuso empezaban a espantar los fantasmas del pasado, aunque los ‘Dragones’ habían gozado de las mejores ocasiones del partido antes de que el mal pase del portero Nikola Vasilj provocara la apertura del marcador.

Esa misma tónica se mantuvo a posteriori, aupada en gran parte por el ambientazo en el Bilino Polje, casa del NK Čelik Zenica y de la selección bosnia, donde caben 15.600 espectadores pero había solo 9.000 por la sanción de la UEFA, tras los comportamientos racistas de la afición en un partido de la Nations League contra Rumanía, en 2022.

El frío, las banderas, los fanáticos de pie en las gradas, las bengalas en los edificios colindantes y hasta la presencia del tenista serbio Novak Djokovic en el palco del recinto -muy criticado por la prensa italiana en la previa- hacían prever que sería una noche complicada para los visitantes. Y así fue.

Rápidamente ‘Gigio’ Donnarumma se convirtió en figura tras negarle el gol con un tapadón a Ivan Basic, mientras que Ermedin Demerovic y el incombustible capitán Edin Dzeko contaron con ocasiones claras, pero sus punterías no estaban acertadas.

Bastoni y el inicio de la debacle

Al 41′ llegaría el punto de inflexión en el partido. Amar Memic se escapaba por banda izquierda en una jugada en la que la zaga italiana quedó mal parada, y Alessandro Bastoni se la jugó como último hombre con una barrida que el árbitro francés Clément Turpin no dudó en sancionar con roja directa.

El zaguero del Inter Milan, recientemente vinculado a la órbita del FC Barcelona, ni siquiera protestó. Gattuso sacó a Retegui, que poco antes había logrado sacar un derechazo desde la frontal del área bien contenido por el guardameta bosnio, para mantener su línea de tres en el fondo con la entrada de Federico Gatti.

Y con esa declaración clarísima de intenciones, reforzada apenas empezó el segundo tiempo con el ingreso del joven lateral Marco Palestra por el extremo Matteo Politano, Bosnia empezó a creer que el milagro era posible.

Sergej Barbarez respondió a los cambios defensivos de ‘Rino’ con más dinamita en el ataque. Era la hora del prometedor Kerim Alajbegovic, un picante extremo zurdo cuya ficha pertenece al Bayer Leverkusen, y que esta temporada la está rompiendo en el Salzburgo, donde ya acumula 11 goles y tres asistencias.

El joven de 18 años no tardó en erigirse como la principal amenaza de los suyos y, apenas entró, exigió a Donnarumma con un remate que contuvo bien el guardameta del Manchester City.

Italia perdonó y lo pagó caro

No obstante, la agonía que vivía la tetracampeona del mundo cambió de bando repentinamente al 60′, cuando Kean tuvo una oportunidad de oro para sentenciar el encuentro al interceptar un mal pase del zaguero Nikola Katic y presentarse mano a mano con Vasilj, pero su remate fue demasiado potente y se marchó por encima del larguero.

Esa ocasión le dio alas a Italia, que empezó a intentar castigar el cansancio de los bosnios, pero también dejaban espacios como el que aprovechó Benjamin Tahirovic, que estuvo a punto de celebrar de no ser por una mano salvadora de Donnarumma, indiscutiblemente el mejor del partido.

Francesco Pio Esposito, que había entrado por Kean minutos antes, tuvo otra y se le fue muy alto, mientras que su compañero en el Inter, Federico Dimarco, también probó un zurdazo cruzado, pero desviado. Parecía que Italia se envalentonaba a pesar de la disparidad numérica, pero al 79′ le cayó el baldazo de agua helada.

El lateral del Benfica, Amar Dedic, colgó un centro peligrosísimo que encontró a Dzeko. Donnarumma salvó in extremis, pero el rebote le cayó a Haris Tabakovic, otro delantero que había entrado por el mediocentro Basic, quien empujó el balón al fondo de la red y desató la locura en Zenica.

Polémica, tensión y lágrimas

Los últimos 10 minutos fueron de infarto. Demirovic volvió a ver cómo Donnarumma le frustraba el grito de gol y mandaba el partido al tiempo extra, pero antes la polémica hizo acto de presencia. El central del Sassuolo, Tarik Muharemovic, derribó a Palestra en una jugada muy similar a la de Bastoni con Memic, pero Turpin consideró que solo era de tarjeta amarilla. El tiro libre, que significó otra gran ocasión para Italia, lo estrelló en la barrera Sandro Tonali.

La prórroga, la segunda en cinco días para Bosnia, que transitó el mismo camino ante Gales para clasificar luego en los penaltis en Cardiff, transcurrió entre un mar de nervios. Aún así Pio Esposito contó con la primera del tiempo extra, al conectar un cabezazo que salvó Vasilj.

La tensión se palpaba en el ambiente y así llegó la tanda de penaltis, un área que Donnarumma domina muy bien, con solo un enfrentamiento perdido en toda su carrera. Hasta entonces.

Tahirovic abrió el duelo desde los doce pasos con un muy buen remate, y Pio Esposito quiso asegurar con potencia, pero la mandó a las gradas. Gattuso se llevaba las manos a la cabeza, más aún después de ver que Tabakovic no fallaba. Sin embargo, Tonali presumió de experiencia y convertía por primera vez para Italia.

Era el turno del descarado Alajbegovic, que no se achicó ante Donnarumma y la clavó en el ángulo. Bryan Cristante quiso hacer lo mismo, pero su disparo se estrelló en el travesaño. Y otro jovencito de 21 años, Emir Bajraktarevic, se plantó en el punto penal con la responsabilidad de su vida. Su remate no fue el mejor, pero la reacción de Donnarumma tampoco, pues el balón le pasó por debajo del brazo.

La alegría invadió el campo y los 3.4 millones de corazones bosnios, que clasificaron así al segundo Mundial de su historia. Mientras, Italia lloraba incrédula su tercera eliminación al hilo de un proceso premundialista, algo inédito hasta entonces para cualquier campeón del mundo.

Lejísimos queda aquel 24 de junio del 2014, día en que Italia jugó por última vez un partido en la máxima cita del balompié. Para colmo de males fue derrota por la mínima ante Uruguay, y significó su eliminación en la fase de grupos del Mundial de Brasil. De momento, tendrá que esperar otros cuatro largos y tristes años para volver a intentar decir presente en una Copa del Mundo.

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