El Mallorca se la juega en la zona baja y recibe a un Real Madrid sin margen para ceder en la pelea por el título liguero.
Los de Demichelis recibirán a los de Arbeloa este sábado 4 de abril en Son Moix en un duelo que apunta a ser de los que se mastican más que de los que se juegan. El Mallorca, en 18ª posición y metido de lleno en la pelea por salir del descenso, apretará a un Real Madrid ajustado en la zona alta y con la obligación de ganar para luchar por la liga.
Los de Demichelis llegan, por tanto, a la jornada 30 con la urgencia como compañera diaria: cada punto cuenta y cada golpe duele el doble. Los de Arbeloa, en cambio, comparecen con el tipo de presión que no se negocia en abril: ganar para sostener la carrera por el título y para no permitir que una mala tarde se convierta en un problema de semanas.
El Mallorca, en zona roja y con la baja de Raíllo
En el Mallorca el partido se vive como una oportunidad, sí, pero también como una prueba dura. En casa tienen que rascar, y cuanto antes mejor, porque el calendario no espera. El problema es que llega una baja importante atrás: Raíllo se cae por lesión. Y en un partido así se nota, porque es de los que manda, ordena y gana muchos duelos. Además, la previa también apunta a la ausencia de Lucas Bergström, otra baja más que no ayuda.
Ahí entra el mensaje de Demichelis, que ha querido tocar la tecla anímica. El argentino dijo que ve al grupo con ganas de competir pese al golpe que supone estar ahí abajo, y lo soltó con una frase que no necesita mucho adorno.
“Veo un equipo vivo”
Eso es justo lo que necesita el Mallorca: seguir “vivo” cuando el partido se tuerza, porque seguramente habrá tramos de aguantar y aguantar. El plan parece claro: equipo juntito, ayudas por fuera y defender el área como si cada balón fuese el último. Son Moix se enciende con poco: una recuperación arriba, un córner, un choque ganado. Y en partidos así, esas pequeñas cosas cuentan.
En este sentido, si el técnico argentino mantiene la línea de las últimas previas, pasa por un once probable con Leo Román; Maffeo, David López, Valjent y Mojica; Samú Costa y Mascarell; y por delante Luvumbo, Pablo Torre y Mateo Joseph, con Muriqi como referencia.
El Real Madrid no tiene permiso para tropezar
El Real Madrid llega a Palma tras un parón de selecciones y con el discurso típico del tramo final, pero esta vez con razones de sobra. Arbeloa fue bastante claro respecto a la seriedad de los partidos.
“Nos jugamos la Liga y la Champions en cada partido”
Y tiene sentido: el Real Madrid no puede ir dejándose puntos, y menos en un campo donde si te duermes, te muerden. Son Moix es de esos sitios donde, si el favorito no marca pronto, se empieza a desesperar. Y ahí el rival se crece.
También hubo tiempo para hablar de Mbappé. Arbeloa quiso cerrar el tema físico y cortar el debate, para que no se convierta en un runrún.
“Es momento de dejar atrás la rodilla de Mbappé”
En resumen: que se hable de fútbol y de goles, no de molestias. Y esa es la idea del Real Madrid aquí: dominar, tener la pelota, apretar arriba cuando haga falta y no regalar transiciones, que es justo lo que el Mallorca está esperando.
La previsión de alineación más repetida en las últimas horas habla de un Real Madrid probable con Lunin; Carvajal, Rüdiger, Huijsen y Carreras; un medio con Tchouaméni, Camavinga, Thiago Pitarch y Arda Güler; y arriba Brahim junto a Mbappé. Un once que encaja con lo que pide el contexto: dominio con balón, talento por dentro y capacidad para acelerar cuando el partido lo exija.
La clave, al final, puede ser muy simple. Si el Real Madrid marca pronto, el partido cambia. Si no marca, la tarde se va espesando, el Mallorca se agarra a cada duelo y el encuentro se juega a base de detalles. En ese escenario, el Real Madrid necesita paciencia… y el Mallorca, creer.
Antecedentes recientes: Palma como trampa y el Madrid como tendencia dominante
En Palma se han visto partidos incómodos para el Real Madrid, más por el tipo de partido que propone el Mallorca que por otra cosa. No es un equipo de tener la pelota, pero sí de hacerte el encuentro feo si le conviene: muchas disputas, muchos centros, muchas segundas jugadas. Y cuando el marcador no se mueve, la sensación de “a ver si cae una” va creciendo para el local.
Aun así, la realidad es que la tendencia del cruce favorece al Real Madrid. Incluso sin brillar, muchas veces acaba sacándolo por calidad o por experiencia. Lo que cambia ahora es el momento del Mallorca: no está para “competir bien”, está para sumar como sea. Y eso suele hacer que el partido tenga más tensión y menos pausa.
Mucho ojo al balón parado. Para el Mallorca es una vía real. Para el Real Madrid, un lugar donde no puede despistarse, porque encajar aquí te complica todo y te obliga a remar contra un estadio encendido.
Dónde ver el partido
El Mallorca–Real Madrid se juega este sábado 4 de abril a las 16:15 en el Estadi Mallorca Son Moix, dentro de la jornada 30. En España, se podrá ver en Movistar LALIGA, a través de los canales y plataformas del operador según disponibilidad.



