El FC Barcelona impuso su fútbol de posesión y presión para convertir el clásico en un partido de una sola dirección, con Courtois como único sostén blanco.
El Barcelona llevó el peso del juego desde el inicio, con posesiones largas, presión alta y dominio territorial, mientras el Real Madrid buscó correr y atacar más directo. Aun así, los azulgranas se adelantaron en el 8’ con un libre directo de Rashford desde la frontal. Lejos de cambiar el guion, el Barça siguió apretando y encontró el 2-0 en el 18’, con Ferrán rematando una acción colectiva iniciada por Dani Olmo. A partir de ahí, el partido se jugó casi siempre donde quiso el equipo de Flick: control, ritmo pausado y recuperación rápida tras pérdida. El Real Madrid, incómodo en la salida y con poco hilo entre líneas, solo asomó por impulsos individuales y tramos de mayor intensidad en campo rival. Antes del descanso, Courtois sostuvo a los suyos para evitar que la ventaja azulgrana fuera mayor y el Real Madrid terminó cerrándose para no desbordarse.
En la segunda parte, el FC Barcelona mantuvo el control desde la posesión y la presión, manejando los tiempos y acumulando llegadas ante un Real Madrid sin continuidad ni una reacción sostenida. La superioridad azulgrana se reflejó en el ritmo, siempre a favor de los de Hansi Flick, que ajustaron con cambios para sostener energía y orden. Los blancos solo encontraron momentos aislados para asomarse y llegaron a ver puerta en el 63’ con Bellingham, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Con Courtois evitando que la diferencia creciera, el Barça enfrió el tramo final con balón y cerró un triunfo solvente. Una noche que, por el fondo y las formas, también alimenta el debate interno en el Real Madrid, en línea con lo que se viene contando sobre la situación del vestuario.
Primera mitad: el Barça domina y castiga, pero el Madrid se agarra a Courtois
El Barcelona asumió la posesión y el control desde el inicio, con un planteamiento más posesivo y dominador frente a la propuesta de transiciones rápidas del Real Madrid, basada en pases en largo. Sin embargo, aunque los de Arbeloa rondaron la portería de Joan García en primera instancia, Rashford acabó adelantando a los suyos con un libre directo desde el borde del área, en el 8′.
Tras el tanto del británico, la idea táctica del partido no se vio especialmente alterada. El Real Madrid tuvo muchos problemas en la salida de balón, lo que favoreció el juego del Barcelona, que no perdonaba en cada acometida. La consecuencia directa fue que, en una jugada colectiva de los azulgranas, Dani Olmo conectó con Ferrán tras una dejadita de espuela en el área, y el 7 del Barça definió con fuerza para batir a Courtois y poner tierra de por medio en el 18′.
onzalo estuvo a punto de recortar distancias varios minutos después, pero, pese al exquisito control del delantero, el 9 no pudo definir con comodidad y el remate se marchó por el lateral de la red. Seguidamente, los de Arbeloa dispusieron de una nueva oportunidad para marcar el primer tanto; sin embargo, Eric García evitó el gol de Vinícius tras un pase de la muerte de Bellingham.
Pasado el ecuador del primer acto y con «olés» en las gradas del Spotify Camp Nou, los de Hansi Flick gozaron de sus mejores momentos de juego con posesiones largas. Pese a ello, con el paso de los minutos, los de Arbeloa subieron algo más la intensidad en la zona de tres cuartos y merodearon la portería culé en varias jugadas. Más allá de ello, la presión del Barcelona hizo estragos en el juego blanco, cuyo único atisbo de luz procedía de las acciones individuales de Brahim, mientras Camavinga se convirtió en su gran obstáculo. El francés no se encontró y fue superado tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva.
Rashford tuvo el tercero en sus pies en el 38′. Ferrán se la puso en largo al inglés, que le ganó en carrera a Fran García y se plantó solo frente al belga; sin embargo, Courtois se hizo enorme y evitó el doblete del delantero del Barça.
El Real Madrid no quiso precipitarse en el tramo final del primer acto y adoptó un perfil más defensivo para evitar males mayores de cara a lo que resta de encuentro.
Segunda mitad: control azulgrana, reacción mínima y un gol anulado al Madrid
El Barcelona quiso rematar el encuentro lo antes posible y dispuso de dos ocasiones que Courtois repelió, Por su parte, el Real Madrid no dio ningún indicio de rebeldía ni apetito por siquiera jugar el partido.
Bellingham pudo generar una buena opción de gol, pero un codazo de Eric García tumbó al inglés en el área y tuvo que ser atendido por un corte en la parte superior del labio. Sin embargo, la jugada fue revisada y desde el VAR se entendió que no fue algo voluntario sino una acción procedente del devenir de la jugada.
El Barcelona no levantó el pie del acelerador y si no fuese por las salvadas de Courtois el marcador el Real Madrid no tendría ni posibilidad de hacer frente al marcador. A pesar de ello, los de Arbeloa reaccionaron hacia el 60′ e incluso encontraron portería en el 63′ a través de Bellingham, sin embargo, la acción no subió al marcador por fuera de juego.
El Real Madrid mejoró en sensaciones con un Brahim muy activo a lo que Flick decidió mover el banquillo introduciendo a Raphinha y De Jong por Rashford y Dani Olmo. De igual modo, el técnico salamantino optó por meter a Thiago Pitarch y sacar a Camavinga en el 70′.
Los blancos volvieron a sufrir tras la introducción de piernas frescas en las filas del Barça. Los locales pausaron el ritmo del partido ante la impulsividad de los visitantes, pendientes del cronómetro. Los banquillos se volvieron a mover de cara a la última recta del partido. En clave culé, Bernal y Lewandowski sustituyeron a Ferran y Gavi; y en clave madridista, Mastantuono y Palacios entraron por Gonzalo y Brahim.
El Barcelona trató de mover la pelota de lado a lado ante un Real Madrid perseguidor, aun así las acciones de peligro se generaban en cada intento azulgrana. Raphinha y Lewandowski tuvieron el tercero en su pies, pero de nuevo Courtois evitó la goleada. En el 87′, Balde también dispuso de varios minutos de juego al sustituir a Fermín.
Los de Arbeloa no pudieron apenas ni oler el esférico en los últimos minutos y vieron como el estadio celebraba el campeonato de LIGA desde el minuto 80. En definitiva, el Real Madrid no pudo hacer frente a un FC Barcelona muy superior en todas las fases del juego que consigue su segundo título doméstico consecutivo de mano de Hansi Flick.



