La Champions League no es una competición cualquiera para el Atlético de Madrid, es una obsesión compartida, un sueño que ha rozado los dedos de Diego Pablo Simeone y que ahora, en el ocaso de la era Griezmann, cobra una dimensión casi espiritual. Los rojiblancos visitan el Spotify Camp Nou para la ida de los cuartos de final con la rabia contenida del último derbi liguero y la confianza de saber que, en este mismo escenario, ya sellaron su pase a una final de Copa hace apenas un mes.
El adiós del ‘Principito’ y el abrazo del Cholo
La previa ha estado marcada por la emoción. Antoine Griezmann compareció ante los medios tras oficializar su marcha al Orlando City al finalizar el curso. Lo que nadie esperaba fue el gesto de un Simeone visiblemente emocionado, que rompió el protocolo para agradecer públicamente la lealtad y el esfuerzo del francés durante una década. «Te quiero mucho», le confesó el técnico ante una sala de prensa atónita.
Pero tras las lágrimas, llega el fútbol. Griezmann ha dejado claro que su compromiso es total: quiere irse levantando la Copa del Rey y llegando lo más lejos posible en esta Copa de Europa. Para el 7, ganar en Barcelona sería el cierre perfecto a su etapa de rojiblanco en territorio nacional.
El último muro de Simeone
Ganar en el Camp Nou es, quizás, la última gran frontera que le queda por cruzar al Cholismo en partido oficial (más allá de aquel empate que valió una Liga en 2014 o el triunfo en Montjuic el año pasado). Tras 19 visitas con un balance de 11 derrotas y 7 empates, el técnico argentino busca derribar el muro de forma definitiva.
Los precedentes en esta ronda invitan al optimismo: en las temporadas 2013/14 y 2015/16, el Atleti también se cruzó con el Barça en cuartos y en ambas ocasiones el billete para semifinales terminó en las vitrinas del Metropolitano.
Bajas sensibles y alerta amarilla
No será un camino de rosas. El Atlético viaja mermado por las ausencias. Jan Oblak finalmente no ha entrado en la convocatoria al no superar sus molestias en el costado, por lo que Juan Musso volverá a ser el guardián bajo palos. Tampoco estarán Pablo Barrios, Josema Giménez ni Johnny Cardoso, piezas clave que obligarán a Koke y Marcos Llorente a realizar un despliegue físico sobrehumano en la medular.
Además, el equipo camina sobre el alambre de las amonestaciones. Hasta siete jugadores clave (Pubill, Lenglet, Le Normand, Ruggeri, Llorente, Giuliano y Almada) están apercibidos. Una tarjeta amarilla esta noche les dejaría fuera del partido de vuelta en el Metropolitano. El Atleti deberá jugar con el corazón caliente, pero con la cabeza muy fría ante el arbitraje de Kovacs.



