El Atlético de Madrid no pudo completar la gesta en un Metropolitano que rugió como en las grandes noches. En el primer asalto de la «trilogía» de abril contra el FC Barcelona, los de Diego Pablo Simeone cayeron con honor (1-2) en un duelo marcado por la polémica. Con un once plagado de rotaciones y jugando con diez hombres durante toda la segunda mitad por la expulsión de Nico González, el Atleti resistió hasta el minuto 87, cuando Lewandowski aprovechó un rechace para castigar a un equipo que mereció mucho más y que sufrió la disparidad de criterios del VAR.
Giuliano enciende la mecha y Rashford responde
El partido comenzó con el Atleti demostrando que, incluso con la mente en el miércoles, el escudo no se negocia. En el minuto 38, Lenglet se inventó un pase teledirigido que dejó a Giuliano Simeone solo ante Joan García. El «Cholito» no perdonó y definió con una clase exquisita para poner el 1-0. El Metropolitano era una fiesta, pero la alegría duró poco.
Solo cuatro minutos después, Rashford igualó la contienda tras una pared con Dani Olmo. Pero lo peor estaba por llegar: justo antes del descanso, una entrada de Nico González sobre Lamine Yamal terminó con el canterano expulsado por roja directa tras la revisión del VAR. Una decisión rigurosa que cambió por completo el guion y desató una tangana monumental camino de los vestuarios.
El muro de Musso y la injusticia de Gerard Martín
La segunda parte fue un ejercicio de supervivencia heroica. Juan Musso se disfrazó de superhéroe con paradas imposibles a Ferran Torres, manteniendo al Atleti vivo contra viento y marea. Sin embargo, la indignación estalló en el minuto 49: Gerard Martín propinó un pisotón criminal a Almada por encima del tobillo. Busquets Ferrer le enseñó la roja, pero el VAR le llamó al monitor para que, incomprensiblemente, cambiara su decisión a amarilla. La risa irónica de Simeone en la banda resumía el sentir de toda la afición.
Pese a la inferioridad, el Cholo dio paso a la cantera. Debutaron Javi Morcillo y el jovencísimo Taufik Seidu, quienes aportaron pulmones y coraje en una medular que resistía el asedio azulgrana de lado a lado.
Lewandowski apaga la luz, pero no el orgullo
Cuando parecía que el empate estaba sellado, apareció el olfato de Lewandowski en el 87′ para cazar un balón suelto en el área tras un paradón previo de Musso. Fue el mazazo definitivo para un Atleti que ya no tuvo fuerzas para la réplica.
El Atlético de Madrid se queda sin puntos, pero sale reforzado moralmente para la batalla de Champions. Con el regreso de los pesos pesados y la rabia de lo vivido hoy, el Metropolitano espera al Barça el próximo miércoles con el cuchillo entre los dientes. Hoy la moneda cayó de cara para el líder, pero la guerra europea solo acaba de empezar.



