Los jugadores acabaron a puñetazos en los minutos finales del Campeonato Mineiro
La pasada madrugada tenía lugar en Brasil la final del Campeonato Mineiro. El acto reunía a los dos equipos más laureados de la provincia brasileña Minas Gerais en un duelo que levantaba gran expectación entre los aficionados de ambos conjuntos, puesto que el equipo blanquinegro había ganado las últimas seis finales del torneo.
Desarrollo del encuentro
La final había comenzado con total normalidad, en lo que estaba siendo un partido más que disputado por ambos conjuntos, aunque sin grandes ocasiones. El resultado se rompió hacia el minuto 60, cuando las estrellas de Cruzeiro aparecieron en escena. Gerson y Matheus Pereira combinaban en la banda izquierda hasta llegar a la inmediaciones del área que defendía el conjunto galo, cuando el propio Gerson enviaba un centro al segundo palo donde aparecería el goleador de la noche, Kaio Jorge. El brasileño, ex de la Juventus entre otros equipos, conseguía cabecear el cuero al palo contrario y desatar el éxtasis entre los aficionados celestes.

Tras el gol, el partido no cambió en absoluto, la tensión seguía siendo máxima. Cruzeiro intentaba aguantar el resultado mediante posesiones largas y de poco riesgo, mientras que el conjunto blanquinegro mostraba pocas ideas cerca de la portería que defendía Cássio, tan solo un libre directo ejecutado por Hulk, que se marchaba muy desviado, y un posible penalti reclamado por Preciado cerca del 85′ consiguieron intimidar a la defensa del equipo de la zorra.
El descenso a la locura
Casi con el tiempo añadido ya cumplido, Matheu Pereira disparaba sobre la puerta de Everson, que atajaba el balón y seguidamente, recibía una destiempo por parte de Christian. Ese fue el gesto que precipitó la salvaje pelea con la que conluiría el partido. Nada más recibir el golpe, el guardameta de Atlético Mineiro se arrojaba sobre Christian, y cuando los defensores del equipo blanquinegro parecían haber separado a su portero de la situación, una avalancha de jugadores celestes acometieron diferentes golpes sin distinguir a quién iban dirigidos. Los vídeos en redes sociales sobre la batalla ya han dejado imágenes sensibles sobre lo ocurrido.
La pelea de Cruzeiro contra Atlético Mineiro fue un auténtico caos, la seguridad del estadio no conseguía separar a los jugadores de uno y otro equipo, y de poco servían los pitidos del colegiado sobre el verde. Precisamente el árbitro del encuentro, Matheus Candaçan, expulsó a 23 miembros de los clubes por esta batalla, justificando 21 de las 23 tarjetas rojas de la siguiente forma en el acta: «Expulsado por, durante la reyerta general tras la finalización del partido, golpear y dar puñetazos y patadas a sus adversarios, no siendo posible mostrar la tarjeta roja debido al tumulto”.
Las dos expulsiones restantes fueron las de los jugadores que originaron el altercado. La de Christian era justificada por «golpear a Everson en la cabeza con la espinilla, con fuerza excesiva e intensidad alta”, mientras que la del portero brasileño aparecía en el acta por “agredir al rival con brutalidad, golpeándole con la rodilla en la cara”.
Tras los golpes, ¡HUBO CELEBRACIÓN!
Una vez finalizó el combate entre los jugadores, el equipo celeste subió al escenario montado por la organización para recibir y levantar el título que les hacía campeones del Campeonato Minero, el cual, no habían conseguido desde hacía siete temporadas y que tenía una satisfacción extra ya que acababan de derrocar al campeón de las seis ediciones previas.

Los jugadores permanecieron sobre el terreno de juego durante un buen rato, haciéndose fotos con familiares y celebrando el título obtenido. El propio club celeste presumía de estas imágenes en sus redes sociales, en lugar de condenar la pelea de Cruzeiro contra Atlético Mineiro. Imágenes que quedarán para el recuerdo como una mancha lamentable en la historia del fútbol brasileño, más propia de una guerra que de un evento deportivo.



